410. DESTELLOS DE UNA ILUSIÓN
Tal vez no me recuerdes,
no, tal vez, seguro,
estoy seguro que no me recordas.
Pensandolo bien,
mas que absurdo seria que me recordaras,
menos que imposible,
mas improbable que lo improbable
que sepas que existo.
Fue hace treinta dos años,
treinta y dos años y cinco meses,
cino meses y diecisiete dias.
Fue a las seis de la terde,
a las seis y algunos minutos, no recuerdo cuantos.
Y salía de un ascensor hablando con alguien,
vos estabas esperandolo,
cortesmente te hice espacio al cruzarnos,
yo bajaba, vos subias
y sucedió el error imperdonable,
en el instante fatal, en el segundo sublime,
fue el momento celestial.
Nos miramos
y mi mirada se quedó con vos
de tal suerte que todavía te estoy mirando,
algunas madrugadas, cuando me invade la nostalgia
esa sensación de haberte perdido,
te vuelvo a ver, entrando al ascensor,
recuerdo como te diste vuelta, como tocaste el botón
y como tus ojos quedaron mirandome aún cuando la puerta se cerró
Te sigo viendo, te sigo recordando.
Nunca volví a buscarte,
nunca pregunté quien eras,
tal vez,
solo tal vez,
prefiero ésto,
esos segundos en mi alma,
que te volvieron de una vez y para siempre,
la que no manchó la rutina,
la que nunca me puso de mal humor,
la que nunca me envolció
en pensamientos amargos,
la que no me hizo dudar ni arrepentirme,
irrepetible,
soso y fuiste,
en mi vida,
la única
mujer perfecta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario