419. Y SANTIAGO NO ESTÁ

Me levanté, medio dormido, medio cansado
y Santiago no está.
Prendí el teléfono, leí algunas redes, insulté al vacío,
me reí de la nada humana, pensé, por enésimo día que todo está perdido,
recordé algunas cosas
y Santiago no está.
Me bañé, desayuné, me vestí
y Santiago no está.
Leí el diario, que estúpida costumbre que conservo,
se que casi todo es mentira, se que ya no interesa lo que escriben,
pero no puedo dejar de leerlo,
el diario es la luz de mi yo insecto...
y Santiago no está.
Tomo el subte, empujando gente, que empuja gente, que empuja gente
me miran mal, los miro peor, todos expectantes como una pelea a punto de estallar
pienso que tribales somos en el transporte
y Santiago no está.
Bajo y camino a una meterme en una tumba 
con una linda lápida con mi nombre sobre el escritorio
y Santiago no está.
Salgo a almorzar algo que me aseguran que es comida
tomando algo que me aseguran que es bebida,
un rico veneno que me mantiene dormido
y que me permite soñarme despierto
y Santiago no está.
Vuelvo a la tumba, saludo a los otros muertos
un Pedro Páramo cotidiano en mi paisaje
y Santiago no está.
Vuelvo a casa, respiro por primera vez en el día,
siento un atardecer que la ciudad me impide mirar
y Santiago no está.
Llego a casa, me refugio en mi soledad,
prendo la tele para sentir una simulación de compañía
y Santiago no está.
Ceno algo rápido, rapidez que tiene que ver con el desgano
no con lo saludable
y Santiago no está.
Me sirvo un vino y recién ahora escuho la tele que me confirma:
Santiago no está.
Me acuesto, solo en una cama enorme
buscando un sueño sin sueños,
no quiero desilucionarme al despertar por saber que era una fantasía
y Santiago no está.


Santiago no se levantó, ni miró el teléfono,

ni insultó, se rió o reflexionó con las redes,
no recordó, no se bañó, ni desayunó, no leyó el diario, 
no empujó gente en el subte, no caminó, no trabajó, no almorzó,
no vió el atardecer, no siquiera lo intuyó como yo,
no prendió la tele,no cenó, no se acostó
y no se extrañó a si mismo.


Nunca conocí a Santiago
y lo hecho de menos,
siento que me falta
y siento que el día 
que deje de buscarlo
va a ser diferente,
no voy a simular que estoy muerto como ahora,
voy a estar realmente muerto,
pero,
mientras tanto,
justo antes de dormirme
me doy cuenta...


...que Santiago sigue sin estar.

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"Mientras se nos va pasando la muerte" - ® Daniel Eduardo Alonso (2017)

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