Ella odia el calor,
no tiene paciencia para muchas cosas, pero menos para el calor,
y yo la entiendo.
A ella no le gustan los perros,
creo que tampoco los gatos, pero sobre todo los perros,
y yo la entiendo.
Ella no soporta la mediocridad,
ni la gente que siempre se queja sin intentar nada,
y yo la entiendo.
Pero no, no es asi,
yo no la entiendo,
yo la aprendo.
Voy mirando cada grano de arena que su pie pisa
y voy aprendiendo sus pisadas,
voy escuchando cada vibración de su potente voz
y voy aprendiendo sus sonidos.
estoy atento a cada suspiro que emite,
cuando mis torpes dedos leen su piel
y voy aprendiendo sus gemidos.
Ella enseña, yo aprendo
y de a poco, sutilmente,
ella se va convirtiendo en parte mia,
e inevitablemente,
yo me voy convirtiendo en parte de ella,
porque aprender tiene un gran secreto,
solo se aprende, cuando se modifica lo aprendido.
Y asi,
ella sigue odiando el calor húmedo del verano,
pero ahora le es mas tolerable,
porque lo odia conmigo.
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"Mientras se nos va pasando la muerte" - ® Daniel Eduardo Alonso (Febrero-2017)
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